domingo, 27 de febrero de 2011

Caminos de la Sierra

Hace tiempo que teníamos en mente la realización de esta ruta (propuesta por Miguel) y por fin hoy la acometemos. Sin embargo, el recorrido actual parece bastante más light que el de ediciones anteriores, así que rebuscando por 'la internés' encontramos este track que promete asemejarse al itinerario de la marcha en sus primeras y más duras ediciones.
Salimos de Alpedrete por pistas conocidas en dirección a Collado Madiano y al cerro del Castillo, que esta vez bordeamos por la izquierda. Unos grandes charcos en el camino nos obligan a abandonarlo un momento, debiendo buscar un paso a través de una verde pradera. Aquí aprovechamos para 'plantar' las bicis (y otras cosas). Los charcos se repetirían en otros puntos de la ruta. Los 'plantamientos' no.
Atravesamos Navacerrada de lado a lado. Buscamos el camino de los Almorchones y afrontamos una no muy larga pero exigente subida hasta el embalse de la Maliciosa. La verdad es que no llegamos a ver el embalse; nos quedamos apenas a cien metros. Pero el viento soplaba fuerte y disfrutamos del momento barrita atrincherados entre las rocas.
¡Rápidamente a las bicis, que nos quedamos helados! Impresionante bajada 'hormigonada', con pendientes del 30%, seguro. Enlazamos con el divertido GR-10 hasta Mataelpino y desde aquí, otra vez por pistas conocidas, hasta Becerril y las faldas del cerro del Telégrafo. La subida a Cabeza Mediana se nos hace más pesada que la vez anterior, pero merece la pena aunque sólo sea por las vistas.
En esta ocasión bajamos por la cara suroeste, por una pista muy rota que nos deja en la M601. Además, al girar hacia el norte, el viento nos castiga sin compasión, obligándonos a dar pedales a pesar de que estamos en plena bajada.
Cruzamos la carretera (no sin alguna dificultad) y nos disponemos a afrontar los últimos 2 km por el camino de la Pasada: como su nombre indica, es una pasada de trialera que nos conduce directamente a Alpedrete, y nos deja a todos, al final, más contentos que unas castañuelas.


domingo, 20 de febrero de 2011

Por el carril hasta San Martín de la Vega


Hoy no hemos tenido más opción que el carril después del sábado pasado por agua de ayer. Lo que no sabíamos es que, al parecer, también ha sido la única opción para la mitad de los ciclistas de Madrid, tanto de rueda fina como gorda. ¡Que gentío, oiga!


Por lo demás, pues eso, plato grande y ... a rodaaaar!

Para el que conozca la ruta le sorprenderá ese porcentaje máximo en el centro del track, justo cuando estábamos dando cuenta de las pertinentes 'cokecoles' en el chiringuillo de San Martín, pero tiene su explicación: el accidente geográfico estaba alli, sentada en una mesa, desayunando; con sus dos grandes crestas montañosas separadas por un profundo y estrecho canalillo... Impresionante paisaje. Pero lo más sorprendente de esto es .... ¡¡¡QUE LO REGISTRARA EL GPS!!!


domingo, 13 de febrero de 2011

Los Camorchones (dos de cal y dos de arena)

La cal en forma de dos entretenidas trialeras bastante asequibles y enormemente divertidas: la del arroyo de los Camorchones y la bajada paralela a la pista de Valdemilanos. La arena, lamentablemente, la probaron primero Miguel en la rápida bajada por el camino bajo de Pedrezuela, en la zona de El Guijo, y luego Javi ya al final de la ruta en la agujereada bajada del Bodonal, con rotura de horquilla incluida (aún no sabemos si este hecho fue la causa de la caída o la consecuencia de la misma: ¿CSI Miami?).














Hoy hemos descubierto la otra cara de las pistas del Canal, que no todo va a ser rodar y rodar, aunque a buen seguro aún nos guarda alguna sorpresita más ...

domingo, 6 de febrero de 2011

De Rivas a Campo Real, por otro barro

Qué cambiante es esto del tiempo: la semana pasada con nieve hasta los tobillos y esta con un clima primaveral espléndido. Así que ¡a disfrutar de la bici y el campo!, antes de que se acabe la buena racha.
Hoy pretendemos llegar a Campo Real partiendo desde el que se ha convertido en punto inicial de varias de las últimas rutas, la laguna del Campillo. Sin más, preparamos las monturas y a poco más de las 8:30 nos encaminamos hacia la zona de Valdeoliva.

Hacia la mitad de la subida el track nos desvía de la pista principal y entre que no está muy claro y el despiste de Puchi, nos hacemos un extra por un terreno esponjoso por el que cuesta lo suyo pedalear.

Después de otro despiste del guía (que no espiritual) cruzamos la A3 y dudamos entre seguir el track o continuar por el carril bici. ¿Qué habría en el carril que nos hizo dudar?... Finalmente tiraron más las carretas y después de un subidón (o sea, cuesta, rampa, toparribamogollón) aparecemos en el circuito de motocross de Arganda. Curioso.

Remontamos una trialera que habíamos bajado en otras ocasiones y, por detrás de la residencia de ancianos, llegamos a lo alto de la dehesa (aunque no se mencione explícitamente, el tramo incluye el consabido error de navegación, ¿de quién? De ese, de ese).

Orientamos las monturas hacia Campo Real por una pista impecable. Nada más cruzar la R3, eeeeeh, paaaaaara, que no es por ahí. Y sin previo aviso y sin haber sido invitado a la fiesta, hace acto de presencia ... el barro. Engorda la ruedas, rebosa por la horquilla y las vainas, nos salpica la cara. Un asco, oiga.
No entramos en Campo Real; a las afueras paramos, comemos y aligeramos peso. A patir de aquí es todo cuesta abajo hasta Arganda, por el cauce del río seco (que ya subimos no hace mucho). Pero justo antes, esto que veis en estas cuatro fotos: iiiiiihaaaaaaaaaaa!





domingo, 30 de enero de 2011

Nieve

Como dijo aquél, en dos palabras: a-cojonante. No por temor sino por lo espectacular, en todos los sentidos. Ahí están las fotos para atestiguarlo.

  Lo primero es lo primero. Y es que 'el pedazo de pepino' ya forma parte del grupo oficialmente. Adiós 'harley', tu dueño no te echará de menos, seguro.

  Empezamos en el aparcamiento de entrada a La Pedriza, con mucho gentío, porque no dejan pasar a los coches. Aaaaah! La temperatura es baja y el barro del camino está lo suficientemente duro para no molestar.

  Encontramos las primeras acumulaciones de nieve tras pasar el collado del Campuzano. La tierra aún asoma por las huellas de innumerables pisadas y la nieve está congelada. De momento se deja rodar.

  A medida que ascendemos dejamos de ver la tierra por la que pisamos; el manto blanco ya no acaricia las ruedas sino que las agarra directamente y hay que meter más desarrollo del habitual para estas rampas.

  La capa de nieve ha aumentado tanto que rodar se torna imposible por momentos. Al esfuerzo de dar pedales (practicamente con 'todo metido') hay que sumar el de no caerse: rodillas, caderas, brazos, todo el cuerpo en tensión para no salirse de la trazada buena.

  Penosamente, pero sobre las bicis, eso sí, alcanzamos la loma de las Casiruelas y comenzamos un pequeño tramo de descenso, ¡con el molinillo! La capa de nieve debe andar por los 25cm y los últimos metros antes de llegar a la pista que baja a Canto Cochino tenemos que hacerlos a pie: las bicis están clavadas en la nieve.



  De subir más arriba, nada. La vuelta al aparcamiento la hacemos por la carretera y comprobamos (alguno en sus propias carnes) por qué no han dejado pasar a los coches al interior del parque: las placas de hielo ocupan toda la calzada. Un poquito de (sal) por favor.

  Y sin más novedad llegamos al coche después de dos horas y media para 16 km, ¡pero vaya 16km!




Y aquí tenemos a Míguel en plena acción:




domingo, 23 de enero de 2011

Sierra de Madrid, 2 -- Pepedal, 0

Después de la experiencia (más bien mala) del domingo anterior habíamos decidido hacer las cosas bien y planteamos una salida corta (25 km más o menos) y aparentemente poco exigente: la vuelta al Pendón. Sin embargo, después de pasar la ruta por el 'filtro' del buen compañero Tomás, ésta se alarga hasta los 40 km, aunque el nivel de exigencia se mantiene: desde Soto hasta El Berrueco llano por la vía del tren, subidita hasta Bustarviejo y luego ya casi todo cuesta abajo hasta Soto. ¡Na, chupao!
Hoy estamos el grupo al completo: Javi, Jesus, Miguel (otra vez con el pedazo de pepino) y Puchi. Superada la "patada en la cara" de los -5ºC iniciamos la marcha en busca de la cómoda pista paralela a la vía. Estamos empezando y el terreno pica hacia arriba, pero Javi ya nota que la cosa no funciona. Además, al llegar al punto de acceso a las vías, nos encontramos con una puerta cerrada con candado que nos impide pasar. No hay nada que hacer; tenemos que improvisar.
Con el gps echando humo llegamos a la entrada de Miraflores por unos entretenidos toboganes. Decidimos posponer la vuelta al Pendón para otro día y subimos a Miraflores por la carretera con la intención de acercarnos hasta la Fuente del Cura y bajar a Soto por la Hoya de San Blas. No logramos convencer a Javi para que continúe, se le ha metido en la cabeza volver por carretera y eso hace.
El resto seguimos con lo dicho: dejamos atrás la Fuente del Cura y tras un breve ascenso enlazamos con el track original en un rápido descenso hacia Soto, con cuidado, eso sí, tanto por las placas de hielo como por el tráfico rodado (jamás nos habíamos cruzado con tantos coches en una pista forestal).
Al final llegamos a los coches poco después que Javi, completando una corta ruta obligados por las circunstancias. Parece que en este inicio de temporada no acabamos de arrancar, pero somos peleones y lo seguiremos intentado, con más ganas cada vez, porque ...
... el sufrimiento es pasajero, pero la gloria es para siempre.

domingo, 16 de enero de 2011

Vuelta al cole

Esperada primera salida del año después de un mes de inactividad ciclista. Como es lógico tras los excesos de las fiestas, es de suponer que 'de forma' no estaremos muy allá. Pero como el pronóstico meteorológico es magnífico no es cuestión de desaprovechar la ocasión y decidimos aventurarnos a salir por la sierra. Eso sí, algo suavecito para no forzar.

Ya el año pasado hicimos una agradable etapa entre Moralzarzal y Manzanares, por pista ancha y apenas 400 m de desnivel. Ideal, pero ... ¿no son pocos 30km?; ¿por qué no salimos desde Colmenar y añadimos algún senderito hasta Navacerrada, por alargar un poco la cosa? Pues vale.

Craso error.
La jornada empezaba fenomenal, con el pedazo de 'pepino' que se ve en la foto, una Scott Genius de carbono, que los amigos de Biciarea, ¡¿desinteresadamente?!, habían puesto a disposición de Miguel para que la probara (menos mal que el recorrido tenía buenos pedrolos que, además de para comprobar cómo se los merendaba semejante bicharraca, nos sirvieron para limarnos los dientes que no nos paraban de crecer).
Superamos el primer tramo técnico hasta el Puente Medieval, con Miguel 'peleándose' con su nueva montura (es que Zamora no se tomó en una hora), y seguimos hacia el embalse de Manzanares, al que se accede por una estupenda trialera, esta vez con el aliciente de estar totalmente anegada.
Rebasamos la entrada a La Pedriza, muy concurrida, y continuamos hacia Mataelpino por la pista, que hoy parece más rompepiernas que en otras ocasiones: uy, uy, uyyy. La cosa se alarga, pero no llevamos ni la mitad del recorrido previsto.
En Mataelpino, en vez de bajar hasta Becerril, subimos hasta Navacerrada. Preciosos los senderos del arroyo de la Angostura y del embalse de Navacerrada, pero el terreno y la falta de forma empiezan a poner a cada uno en su sitio.
A partir de aquí el perfil se hace más favorable (Becerril, Moralzarzal), pero las piernas de Puchi están ya totalmente acalambradas y debemos parar en varias ocasiones. A la altura del Puente Medieval decidimos entrar en Colmenar por la carretera y evitar los pasos pedroleros, en un intento final de no alargar el martirio más de lo necesario.

En fin, jornada casi épica en la que pecamos de optimistas. Ya se sabe, y bien está recordarlo, que en esto del ciclismo, y más en la modalidad del mtb, siempre es mejor ir de menos a más, regulando, porque el 'tío del mazo' está siempre ahí, dispuesto a presentarse en cualquier momento y sin invitación.