sábado, 11 de agosto de 2012

Anillo Verde Ciclista y...

...¡a rodaaar! Empiezo la ruta con cierta desgana y encima no son horas (casi las 10:00), pero me pongo el objetivo de tardar menos que la última vez y me voy animando poco a poco. Además, lo hago en el sentido favorable, evitando así las cuestas de Palomeras al final.
Pero, ¡juas, juas! La falta de costumbre se nota, y a la altura del Campo de las Naciones empiezo a "sentir" las piernas. Luego por la zona de Las Rosas cada repechín me cuesta un mundo y me veo obligado a quitar el plato grande para no castigar en exceso a mis ya acalambradas piernas.

domingo, 5 de agosto de 2012

Vuelta a Vallecas

Ya estamos de vuelta (algunos) y toca engrasar la maquinaria de cara a la temporada que viene. Sin embargo para otros (Pakito) esta salida ha sido la última antes de las merecidas vacaciones estivales.
Salimos de Vicálvaro, Rubén y Puchi, para encontrar el carril y lo tomamos en dirección Parque Lineal del Manzanares, donde poco antes de llegar se nos une Paco. Seguimos el cauce del río por el camino de Vinateros y antes de llegar a la Cañana Real giramos a la izquierda para subir al Ensanche por el camino de Valdecarros.
Al final, todavía tenemos tiempo de subir al cerro Almodóvar que hoy, particularmente, nos ofrece unas vistas espectaculares.

domingo, 15 de julio de 2012

El alto de Malagón

Ya estamos casi, casi de vacaciones y entre las componendas y preparativos, las idas y venidas, que si ahora no puedo y luego me viene mal, resulta difícil a estas alturas de temporada cuadrar el círculo de las salidas domingueras. Aunque claro, siempre hay uno que hace algo y, lo que es más importante, lo cuenta.

El embalse de El Tobar, desde el alto de Malagón
Y así, aprovechando que paso el fin de semana en el camping de El Escorial con Rubén (y que me he traido las bicis, todo hay que decirlo) pues nos subimos el puerto del Malagón, para que el niño vea mundo (bicicletero se entiende, que el otro, el mundo mundial, ya se lo conoce casi todo).

Comenzamos por las zetas de El Tomillar al tran, y cuando la cosa se pone fea no puedo seguirle el ritmo. ¡Bueeeno! Sin embargo, en los últimos dos kilómetros, con sus rampas del 15(%), no es que no pueda con él, es que acabo perdiéndole de vista. ¡Ay!

En fin, que (el )Rubén(cete) sigue sumando y yo, parece ser, estoy empezando a restar.



domingo, 8 de julio de 2012

Vuelta al embalse de Valmayor y...

...el sendero del río Aulencia, que algunos llaman de Mordor con más razón que un santo. Aparcamos el coche junto al embalse, nada más dejar la M505. Un poquito de asfalto hacia Navalquejigo y entramos en faena. En estos primeros kilómetros se circula muy pegadito a la orilla, sin duda gracias al bajo nivel del agua, por revirados senderos bastante concurridos ya a estas horas de la mañana.
Después de cruzar el Aulencia por unos troncos pelín inestables (no hay paso más allá), nos vamos separando poco a poco de la orilla, atravesando lujosas urbanizaciones. Pasada Pino Alto la pista pierde altura rápidamente hasta la presa del río Aulencia, donde empieza el sendero de marras.
Ya el acceso es complicado debido a un desprendimiento, pero luego tenemos casi 2 kilómetros en los que pateas más que pedaleas. Y el paseo no es nada fácil: estrecho, priedras, caída por la derecha y, sobre todo, zarzas, montones de zarzas invadiendo la única trazada que presenta el sendero. A buen seguro que, después de unas cuantas generaciones, estas plantas evolucionarán a carnívoras de tanto probar la sangre de los incautos ciclistas y caminantes.
En el último tramo, superado el cuestarrón, hay que tener cuidado de no salirse pues el piñazo pueder ser de órdago. Al llegar otra vez al cuace del río, aparecen de nuevo las piedras, ¡y las zarzas! (Hasta los...). A partir de aquí se acabó la historia. Subida durilla por el camino de la Espernada hasta Colmenarejo y rápida bajada por la Cañada Real del camino de Madrid hasta el coche.


domingo, 1 de julio de 2012

El cerro de la Camorca y el río Eresma

Ambiente invernal en Valsaín: 7ºC y niebla. ¡Jó, qué frio! Pero como aquí se empieza con rampas del 10% enseguida entramos en calor. Pasamos la Cruz de la Gallega y al llegar al cruce con el Camino de Santiago tiramos por éste, abandonando la suavidad de la pista de asfalto.
Durísima subida al cerro de La Camorca
Un par de kilómetros después damos otra vuelta de tuerca a la izquierda para afrontar el tramo final de subida al Cerro de La Camorca. El camino apenas está marcado y es pedregoso, lo que unido a la fuerte pendiente nos obliga a patear los últimos metros. Arriba las vistas son espectaculares en cualquier dirección.
Después de probar el refugio iniciamos la bajada, con mucha piedra y raíces, aunque con menos inclinación (quizás por aquí se suba mejor) y en un periquete estamos en la Fuente de la Reina. Decidimos subir a La Fuenfría para bajar luego por El Gallo. Sin embargo, erramos la jugada y acabamos metidos en un torrente de piedras casi vertical que nos cuesta una caída y un par de descabalgaúras.
Paco en acción por el río de piedras
Ya en la pista, pasamos a toda pastilla por el Puente de Minguete y un poco más allá nos desviamos por un sendero que, entre verdes helechos, nos lleva hasta el río Eresma. El recorrido junto al cauce del río está más bien pensado para pasear, pero bueno, saltando piedras, sorteando raíces y cruzando puentes, también se disfruta lo suyo montando en bici.
Y ahora las fotos, mapas y demás.



domingo, 24 de junio de 2012

Pontón de la Oliva - Tortuero



Partimos del aparcamiento próximo al pontón en dirección a Alpedrete, remontando las duras rampas para superar el sifón del Canal del Alto Jarama. Justo al coronar nos desviamos a la izquierda por la trialera del arroyo Reduvia.
Este sendero tiene su parte más empinada al principio, con piedra suelta y roderas profundas. Luego la inclinación no es excesiva y en muchos tramos hay que dar pedales con ganas. Lo más curioso es que está "defendido" por un ejército de arbustos que invaden la trazada con sus ramas y acabas, literalmente, apaleado.
Salimos de Alpedrete campo a través y subiendo. Pronto alcanzamos una meseta de monte bajo en la que ya podemos ver, aunque tímidamente, los afloramientos de pizarra que invaden el camino y que más adelante serán la tónica general hasta Tortuero.
Poco después de pasar el arroyo de los Guijos abandonamos el camino por un sendero arbolado que poco a poco va dejando ver la naturaleza pizarrosa del suelo, ahora subiendo, ahora bajando, hasta convertirse en una auténtica trialera de piedra negra muy divertida y asequible, aunque con algún paso puntual más complicado.
La salida de Tortuero es simplemente espectacular, por un cañón con un caminillo esculpido en una de sus laderas, con gran caída a nuestra izquierda, que a más de uno nos recordó ciertos tramos de la sierra de Cazorla. Después, carretera y pista para llegar a Valdepeñas de la Sierra.
Al salir de Valdepeñas hay que cruzar el valle que forma el arroyo de las Hoces y el track nos muestra el camino más corto, es decir, perpendicular a las curvas de nivel. Enfrente vemos la empinadísima ladera por la que tendremos que acarrear las bicis: lo más duro sin duda de toda la jornada. Pero, claro, antes "bajadote" de primera.
Después del sufrimiento Pako y Míguel empiezan a tirar como locos (?), pasándose el desvío, ¡y Puchi con el móvil KO! Gracias al motoristasolitarioquepasabaporahí, que consiguió traer de nuevo las ovejas al redil. Paramos un momento a asomarnos a las cárcavas (¡im-presionante!) e iniciamos un largo descenso 'single track' hasta la carretera que finalmente nos conduce al punto de partida.

domingo, 3 de junio de 2012

La ermita de Navahonda, desde La Herrería

Esta es una ruta tomasera, es decir, de las de Tomás. Y siguiendo sus recomendaciones, mejor hacerla en días fresquetes. Y puesto que este domingo parece ser que don Lorenzo va a apretar pero no a ahogar, no vemos día mejor para hacerla (¿seguro?).
Partimos junto al campo de golf de La Herrería en dirección a la silla de Felipe II, subiendo por asfalto hasta superar el monumento; poco después tomamos el GR-10 hacia Zarzalejo, comenzando una laaaarga bajada por el camino de San Martín (con algún rodeito más entretenido) hasta los mismísimos pies de la ermita de Navahonda.
Ambiente de romería en la ermita
Al llegar nos encontramos muchos coches, muchas mesas y sillas, mucha nevera, puestecillos, tenderetes y mucha animación. Vamos, fiestuki en toda regla, que diría aquél. Preguntamos si esto es así todos los domingos y no, que sólo hoy, que traen a la virgen en procesión por ese camino, si justo ése, el de Robledo, el que nosotros tenemos que coger, y que está muy mal y viene mucha gente, que no vamos a poder pasar.
El camino hacia Robledo de Chavela
El camino ciertamente está mal (para subir). Es una trialera del 15 y según nos cruzamos con los adelantados de la procesión, nos van desanimando: -¡Pero si vienen como 3000 personas, y con la virgen a cuestas! Total, que después de 500m remontando piedras decidimos darnos la vuelta y regresar a El Escorial por donde habíamos venido. Por lo menos disfrutamos de esos 500m de bajada pedrolera.
Escalinata en la calzada romana
La subida se hace larga y pesada, y con el aire de cara. Una vez pasado Zarzalejo, tomamos la calzada romana que discurre paralela a las vías del tren. Es un senderito salpicado de piedras y losas sin ninguna dificultad, salvo un tramo de 100m que requiere un poco más de habilidad.
Y así, a través de las praderas de la Fuente de la Prosperidad y un tanto frustrados por no haber podido completar la ruta original, llegamos al punto de partida.